Creepypasta,  Historias

El espantapájaros y el cuervo ciego

Todo tiene un principio y una razón de ser, un porqué de su existencia y, ya que estamos en fechas macabras a causa del Halloween, ¿por qué no contar una pequeña y curiosa historia entre dos rivales? Hablo del espantapájaros y los cuervos. Todo comienza demasiado tiempo atrás, antes de que la lógica tuviera sentido y donde lo imposible era lo cotidiano, aquí, nos situamos con un espantapájaros que poseía vida y, tal vez un hechizo, tal vez una maldición, no importa profundizar en ello, solo tenemos que saber que era un ser solitario, bastante solitario.

Él tenía tareas específicas en su día a día, su trabajo consistía en posarse sobre un campo de trigo y hacerle honor a su nombre, solo que este desconocía el propósito de su tarea. Todos los días, fijaba su vista en el cielo, como pasatiempo, se dedicó a ver a los cuervos volar libremente por los cielos y luciendo sus plumajes morados, pero, por alguna razón que el espantapájaros desconocía, ellos no se acercaban, intentaba de todo para atraerlos pero dichos intentos eran inútiles, incluso trataba de darles comida pero siempre fallaban todos sus intentos.

Una noche, tras otro día decepcionante tratando de combatir su soledad, del cielo cayó un cuervo, justo enfrente del espantapájaros, se notaba cansado y hambriento, además de que daba a notar que padecía de ceguera. El espantapájaros no lo pensó dos veces y lo acogió en su morada, dándole alimento y cuidándolo hasta que este lograra recuperarse.

Tras unos días, el cuervo logró mejorar y estaba listo para volver a emprender vuelo y seguir su vida, antes de eso, el espantapájaros decidió preguntarle algo que lo había estado acosando toda su vida, “¿Por qué los pájaros y espantapájaros no pueden ser amigos?” El cuervo, le contó que la razón era simple, el trabajo de los espantapájaros era evidente, tenían que ahuyentar a las aves de los campos, también le contó, que desde pequeño, ha escuchado historias terribles de los espantapájaros.

Al oír la respuesta del cuervo, decidió revelarle su verdadera identidad con la intención de hacerle notar que no era malvado como en las historias que escuchó, pero dicha revelación tuvo un efecto adverso, haciendo que el cuervo huyera despavorido de ahí, dejando al espantapájaros, solo de nuevo. Triste y cansado de todo esto, decidió ir con el granjero, que era su dueño, para hacerle una petición, la cual consistía en cambiar de trabajo pues, donde está, no puede conseguir amigos y la soledad comienza a herirlo cada vez más. Como era de esperarse, el granjero se aterrorizó pues su espantapájaros había cobrado vida, enseguida pensó que era obra del diablo y corrió a pedir ayuda a los vecinos.

En cuestión de minutos, se armó una turba enfurecida con toda la gente del pueblo, persiguieron y acorralaron al espantapájaros en un viejo molino. El cuervo ciego volaba por ahí y enseguida supo lo que estaba pasando, voló deprisa con sus compañeras aves y les contó toda la verdad acerca de aquel ser que estaba siendo juzgado cruelmente. Todos los cuervos acordaron ayudarlo pues se habían conmovido por la historia, pero cuando llegaron al molino, ya era demasiado tarde, los aldeanos le habían prendido fuego y esto quemó todo, dejando solo cenizas…

Los cuervos se quedaron ahí toda la noche. Al salir el sol, las cenizas comenzaron a elevarse, el cuervo ciego supo que era su amigo, que decidió volar con ellas, todas las aves comenzaron a emprender el vuelo junto al viejo espantapájaros, y, como señal de respeto y luto, decidieron cambiar su plumaje por uno negro, para recordar aquella hazaña. Una vieja creepypasta que más que aterrorizar, busca dar un origen con una buena historia.

Comenta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *