Hechos reales,  Historias

Elizabeth Bathory

Conocida como la primer asesina en serie del siglo XVII, la Condesa Elizabeth Bathory quién pertenecía a una de las familias más ricas de la época y poseía gran belleza, además de apariencia delicada y frágil, cuenta con un record Guinness como la mujer que ha cometido más asesinatos, además de ser considera la primer mujer vampiro del mundo.

La primer mujer “vampiro” de la historia.

Elizabeth Báthory ha pasado a la historia por ser una de las mentes femeninas más perversas y sádicas de la crónica negra.

Se encontraba obsesionada por la vejez y la muerte, convencida de que su belleza era eterna. Se rodeó de hechiceros con el propósito de evitar su envejecimiento. Los rituales satánicos eran muy populares en aquella época y la sangre humana se convirtió en el remedio más eficaz.

Más sobre Elizabeth Bathory

Elizabeth se casó a los quince años con un noble que tenía fama de ser un guerrero sádico, conocido como “El caballero Negro de Hungría”, quién se considera fue el que inicio el interés por los procedimientos de tortura, aunque otras fuentes señalan que el sadismo de la condesa comenzó desde que era muy pequeña.

Cuando el “Caballero Negro de Hungría” falleció en 1604, Bathory dio rienda suelta a sus sanguinarios deseos.

Comenzó por torturar a sus sirvientas, lasmitandolas con hierros calientes, latigos y tijeras.

¿Por qué mujer “vampiro”?

Se cuenta que la Condesa utilizaba las sangre, primero de sus sirvientas más jóvenes y hermosas y después de muchachas de la aldea con las características anteriores para tomar “duchas de sangre” con el propósito de mantenerse joven y bella para siempre.

Algunas fuentes señalan que Elizabeth tenía una mente tan retorcida que, después de sus “baños de sangre”, obligaba a sus sirvientes a secar su cuerpo con la lengua.

¿Cómo comienza la obsesión por los baños de sangre?

Se cuenta que una de las nodrizas de Bathory le explicó a la condesa que el poder de la sangre y los sacrificios humanos daban muy buenos resultados y dándole la sugerencia de tomar baños de sangre, como una forma muy eficaz de conservar su hermosura indefinidamente.

Elizabeth le daba muchas vueltas al asunto, puesto que quería ser hermosa por siempre pero no estaba segura de a qué precio, hasta que en una ocasión, una joven sirvienta que estaba peinandola tuvo mala fortuna de propinarle un tirón.

La noble en un ataque de rabia le dio tal bofetada que la sangre de la doncella salpicó su mano. Convencida de que el tramo de piel donde había caído la sangre se veía más joven y saludable, mandó que la cortaran las venas y el cuello y que llenaran una bañera con su sangre.

A partir de este momento, esta clase de práctica se convirtió en su gran obsesión, dando paso a una orgía desenfrenada de asesinatos, los cuales se prolongaron por espacio de diez años.

Algunas actividades de Bathory

Se dice que Elizabeth sentía atracción sexual por ambos sexos y que después del fallecimiento de su esposo comenzó a visitar mucho a su tía Karla Báthory, considerada homosexual, hasta el punto de hacerse participe de algunas orgías.

En su castillo, tenía una cámara de tortura donde practicaba las cosas más aberrantes. Mordía a sus prisioneros hasta la muerte, le quemaba los genitales con velas y con barras al rojo vivo, y les clavaba alfileres. En invierno, le gustaba arrojar a los niños a la intemperie, sin ropa y con un baño de agua helada.

Al comienzo de su vida criminal, entregaba los cadáveres de sus víctimas a un pastor protestante para que les diera cristiana sepultura, mencionando distintas causas de muerte, hasta que el pastor entró en sospechas y se negó a seguir recibiendo cadáveres. Entonces Bathory empezó a enterrar los cuerpos en su propiedad.

El final de Elizabeth Bathory

La condesa no pudo ser condenada a la hoguera por su procedencia noble. Así que fue condenada a permanecer emparedada en su alcoba sin poder moverse ni hablar con nadie por un aproximado de años, siendo alimentada por una ranura a la altura de la boca, hasta que finalmente murió de inanición en 1614.

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