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La historia real detrás de “El exorcista”

El exorcista” es una de las películas más emblemáticas del género de terror; basada en la novela escrita por William Peter Blatty y dirigida por William Friedkin. Estrenada en 1973, fue el punto clave que logró revolucionar el género de terror; pero lo que más de uno no debe saber, es que “El exorcista” fue inspirada en una historia real que aquí te vamos a contar.

Durante años se especuló mucho sobre este filme: desde que estaba maldito hasta que simplemente fue una historia ficticia.

Pero recientemente, 2 usuarios de Twitter se dieron a la tarea de indagar más al respecto y lograron reunir información que desvela la verdadera historia en la que se basó William Peter Blatty.

La película tuvo múltiples nominaciones a premios de renombre, y se hizo acreedora de muchos ellos. La crítica la recibí de una forma positivamente descomunal, mientras que el público le guardaba cierto “respeto” pues no muchos se atrevieron a verla, y los que lo hacían, salían aterrorizados de las salas de cine.

La Iglesia desaprobó en su tiempo este filme, pues aseguraban que glorificaba y promovía a Satanás como ninguna película del género lo había hecho.

Hasta ese momento, todos parecían creer que la Iglesia católica trataba de prevenir lo que se manejaba hasta entonces como un filme maldito. Pero pronto empezaron a desprestigiar estas ideas, e incluso desprestigiaron la idea de que tenía un grado de verdad. En 1999, Mark Opsanisnick escribió un libro en el que desmentía información que se había publicado sobre la verdadera historia.

Pero… ¿qué trajo de vuelta la versión de un hecho real?

Hace unas semanas volvían a salir a la luz algunos documentos que comprobaban la veracidad de lo que se habló alguna vez.

El hecho en el que supuestamente se basó Peter Blatty para escribir su novela data en 1948. En Estados Unidos, una familia comenzaba a notar cambios extraños en su hogar; Roland Mannheim era el único hijo de la familia, tenía 13 años de edad.

Tras la muerte de una de las tías de Roland, él comenzó a tener misteriosamente un cambio en su comportamiento, además de que en la casa se oían ruidos extraños y se percibía un olor fétido sin razón aparente.

Conforme el tiempo pasó, las cosas empeoraban: ya no sólo se oían ruidos, ahora también se movían objetos y Roland tomaba una conducta violenta y extraña.

Cuando las cosas ya habían tomado un grado de descontrol, los padres de Roland decidieron llamar a un pastor luterano, quién al ver qué tan mal estaba todo prefirió no tomar el caso y los refirió con un sacerdote católico.

William Bowderm fue el padre encargado del caso; cuando arribó a la casa, Roland maldecía su presencia. Lo golpeó en repetidas ocasiones en la cara, por lo que tuvo que ser atado a la cama en lo que trataban de hallar una solución.

Rápidamente se dieron cuenta de que no se trataba de un desorden mental ni algo parecido; Roland estaba siendo poseído por una entidad demoniaca.

El mismo Roland hablaba idiomas que nunca había estudiado, cambiaba de tonos de voz y le aparecían de la nada rasguños en toda su espalda. Incluso, una vez llegó a asegurar que era el mismo satanás.

El padre William buscó inmediatamente la aprobación de la Iglesia católica para practicarle un exorcismo que lo librara de aquel demonio. Cuando obtuvo el permiso, descubrieron que Roland había jugado una ouija que su tía le había regalado antes de morir, no sin antes enseñarle cómo usarla.

Las cosas parecían ya tener una causa, y tras 30 exorcismos aproximadamente, el menor de 13 años había sanado.

¿Qué motivó a Peter Blatty para poner sus ojos sobre este hecho?

No hay certeza del porqué el autor de “El exorcista” se enteró de este caso en particular, ni del porqué decidió retomarlo para escribir una historia de tal nivel.

Lo que es cierto, es que ahora se comprobó la existencia de documentos que avalan el hecho que te narramos. El padre William había escrito una bitácora en la que noche a noche y exorcismo tras exorcismo, guardaba registro de un suceso tan escalofriante.

El Washington Post hablaba del caso en una de sus históricas portadas; ahí se narraba el impresionante caso de un niño de Maryland que dejaba sin palabras a más de uno de los que lo leían.

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